Una belleza peligrosa

Ayer me desayunaba con una triste noticia: un alpinista español, Íñigo de Pineda, se precipitaba al vacío desde una altura de 800 metros después de hacer cumbre en el Kangchenjunga (la tercera montaña más alta del mundo, con 8586 m) junto a otro español. En abril morían otros dos alpinistas españoles en el Himalaya, esta vez en el Dhaulagiri, otro de los ochomiles, sepultados bajo un alud de nieve que los cogió descansando en sus tiendas del campo base.
Está claro que Sierra Nevada no es el Himalaya, y aún así todos los años tenemos tragedia. El Veleta no es el K2, pero este invierno perdía la vida una excursionista al resbalar por el hielo. También este invierno perdía la vida un alpinista en la chorrera de la mosca, en el Mulhacén, al precipitarse al vacío desde un centenar de metros. Los accidentados con fracturas y otras lesiones menores han sido bastantes numerosos este año.
Cuidadito por donde nos metemos, el equipo que tenemos y a dónde nos asomamos para hacer fotos. Yo me aplicaré especialmente el cuento, porque soy de esos "imprudentes" que se asoman a todos sitios y que me gusta subir por todas partes. Cada vez que veo una noticia de estas se me "corta el cuerpo".

2 comentarios:

oriolmad dijo...

Vaya foto! La textura de la nieve , ese primer plano... excepcional!

thalassa dijo...

Aunque un poco tarde he leído este comentario en este blog.
Soy la novia de Iñigo de Pineda. falleció como ponéis el pasado mes de mayo, después de una dedicación absoluta y entregada a la montaña. Despues de muchas cimas, de 2 cumbres en 8000 y muchos 6000.
Su equipo era perfecto, su calidad fisica excepcional, y su preparación unica, con una prudencia inimaginable, para todos los que le rodeamos.
comparti mi vida con el, y puedo asegurar que en ningun momento "fue un inexperto" ni se metio por donde no debia.
Su corazón falló, cerca de la cumbre, despúes del exito.
Si os pediria a todos los montañeros que la precaución ha de ser lo primero, una cumbre esta siempre allí, y si no se llega un dia se llegara el siguiente: no hace falta arriesgar nada.